Santo Domingo Savio

 

Beatificado el 20-11-1938

Canonizado el 12-6-1951

Festividad el 13 de mayo

Nació en Riva de Chieri (Italia) el 2 de abril de 1842; era el mayor de cinco hijos de Ángel Savio, un mecánico muy pobre, y de Brígida, una sencilla mujer que ayudaba a la economía familiar haciendo costuras para sus vecinas.

           El día anterior a su primera confesión fue donde la mamá y le pidió perdón por todos los disgustos que le había proporcionado con sus defectos infantiles. El día de su primera comunión redactó el famoso propósito que dice: "Prefiero morir antes que pecar".

          A los 12 años se encontró por primera vez con San Juan Bosco y le pidió que lo admitiera en el oratorio y fue aceptado; al recibir tan bella noticia le dijo a su gran educador: “Usted será el sastre. Yo seré el paño, y haremos un buen traje de santidad para Nuestro Señor”.

        Cada día Domingo iba a visitar al Santísimo Sacramento en el templo, y en la santa Misa después de comulgar se quedaba en éxtasis hablando con el Señor; un día no fue a desayunar ni a almorzar, lo buscaron por toda la casa y lo encontraron en la iglesia, suspendido en éxtasis. No se había dado cuenta de que ya habían pasado varias horas.

        Los compañeros se admiraban de verlo siempre alegre, amable y  servicial con todos. El repetía: "Nosotros demostramos la santidad, estando siempre alegres". Con los mejores alumnos del colegio fundó una asociación llamada "Compañía de la Inmaculada" para animarse unos a otros a cumplir mejor sus deberes y a dedicarse con más fervor al apostolado.

        La madre de San Juan Bosco, mamá Margarita, le decía un día a su hijo: "Entre tus alumnos tienes muchos que son maravillosamente buenos, pero ninguno iguala en virtud y en santidad a Domingo Savio. Nadie es tan alegre y piadoso como él, y ninguno tan dispuesto siempre a ayudar a todos y en todo".

       Los médicos habían dicho que estaba tosiendo demasiado y que se encontraba demasiado débil para seguir estudiando, y que tenía que irse por unas semanas a descansar a su pueblo. Cuando Dominguito se despidió de su santo educador que en sólo tres años lo había llevado a tan grande santidad, los alumnos que lo rodeaban comentaban: "Miren, parece que Don Bosco va a llorar".

       Domingo Savio estaba preparado para partir hacia la eternidad. Los médicos comentaban: "El alma de este muchacho tiene unos deseos tan grandes de irse a donde Dios, que el débil cuerpo ya no es capaz de contenerla más. Este jovencito muere de amor, de amor a Dios". Y así fue.

       El 9 de marzo de 1857, cuando estaba para cumplir los 15 años, y cursaba el grado 8º;  Domingo, después de confesarse y comulgar y recibir la Unción de los enfermos, sintió que se iba hacia la eternidad. Llamó a su papá para que le rezara oraciones del devocionario junto a su cama y a eso de las 9 de la noche exclamó: "Papá, papá, qué cosas tan hermosas veo" y con una sonrisa angelical expiró dulcemente.

  Unos años después se le apareció a San Juan Bosco, rodeado de muchos jóvenes más que están en el cielo, venía hermosísimo y lleno de alegría. Y le dijo: "Lo que más me consoló a la hora de la muerte fue la presencia de la Santísima Virgen María; recomiéndele a todos que le recen mucho y con gran fervor. Y dígales a los jóvenes que los espero en el Paraíso".