Beata Sor Eusebia Palomino

            

(1899 – 1935)

Hija de María Auxiliadora

Beatificada el 25-4-2004

Festividad el 9 de febrero

              Nació en Cantalpino (Salamanca, España), el 15 de Diciembre de 1899 y murió el 10 de Febrero de 1935, Su familia era rica de fe, pero escasa de medios económicos.

              En el invierno el pan escaseaba, entonces el padre se veía obligado a pedir la caridad de otros pobres en los pueblos de la zona; algunas veces lo acompañaba la pequeña Eusebia. Su primer encuentro con Jesús Eucaristía, fue a la edad de ocho años, dándole el significado de pertenecer al Señor como don.

              Muy pronto tuvo que dejar la escuela para ayudar a la familia, se trasladó a Salamanca, con su hermana mayor, y se puso a servir como niñera. Los domingos por la tarde iba al oratorio; las religiosas la invitaron a ayudar a la comunidad. Eusebia aceptó con mucho gusto.

              En su interior fue creciendo el deseo de consagrarse totalmente al Señor. Pensaba: «Si cumplo con diligencia mis deberes, tendré contenta a la Virgen María y podré un día ser su hija en el Instituto».

 No se atrevía a pedirlo, por su pobreza y falta de instrucción; pero la superiora visitadora, a la que reveló su anhelo, la acogió con bondad materna y decidió admitirla en nombre de la Madre General. En 1924 se consagró totalmente al Señor con los votos religiosos.

            Fue destinada a la casa de Valverde del Camino, ahí se desempeñó en la cocina, portería, ropería y asistencia a las niñas del oratorio festivo, pronto las niñas se fueron sintiendo atraídas por las narraciones sobre Dios que Sor Eusebia les contaba.

           Sor Eusebia era alegre, sencilla, humilde, servicial y muy dispuesta, aprovechaba todos los momentos libres del día para enseñar a las niñas, todas las virtudes cristianas y sobre todo, que la verdadera sabiduría es la paz y unión con Dios.

Cuando, a principios de la década de 1930, se vislumbraba en España la persecución religiosa, Sor Eusebia no dudó en llevar hasta el extremo su «disponibilidad»; se ofreció al Señor como víctima para la salvación de España, para la libertad de la religión y Dios la aceptó como víctima. En agosto de 1932 una enfermedad repentina fue el primer aviso.

En este tiempo, algunas visiones de sangre afligen a Sor Eusebia. El 4 de octubre de 1934, mientras algunas hermanas rezaban con ella, palideció y dijo: «Rezad mucho por Cataluña». Era el principio de la sublevación obrera. La visión de sangre también era para su querida directora Sor Carmen Moreno Benítez, que sería fusilada, con otra hermana, el 6 de septiembre de 1936: recientemente ha sido declarada beata, después del reconocimiento del martirio.

              Murió serenamente en la madrugada del 10 de febrero de 1935. Sus restos mortales fueron visitados durante todo el día por la población de Valverde, que repetía: «Ha muerto una santa». El Papa Juan Pablo II el 25 de Abril de 2004, la declaró Beata.