Beata Laura Vicuña

 

 (1891-1904)

Alumna  de las FMA

Beatificada el 3-8-1988

Festividad el  22 de enero

Nació en Santiago, Chile, el 5 de abril de 1891. Su padre, Don José Domingo Vicuña, pertenecía a una familia de la aristocracia criolla chilena, de gran influencia política y alto nivel social. Su madre, Doña Mercedes del Pino, era de una familia humilde. Esta diferencia causa tensión familiar desde el principio.

             Hay revolución en Chile, la familia está con el gobierno y debe huir de la capital y refugiarse, pronto su padre muere y queda su madre con dos niñas en la indigencia. Emigran a la Argentina, el viaje es muy difícil y Doña Mercedes no tiene donde estar; se junta en unión libre con Manuel Mora.  Y en 1900 Laura es internada en el colegio de las Hermanas Salesianas de María Auxiliadora en el Colegio de Junín de los Andes. Pronto destaca por su devoción y sueña con ser religiosa.

              Cuando escucha de una maestra que a Dios le disgustan mucho los que conviven sin casarse, la niña a su tierna edad comprende y  le duele muchísimo cuando Dios es ofendido; ahora conoce la situación en que está su madre. Lejos de resentirse contra ella, decide entregar su vida a Dios por su salvación.

                En casa, Mora,  trata de manchar la virtud de Laura pero ella se resiste, por lo que es echada de la casa, a dormir a la intemperie. Después de esto, Mora no quiere pagarle la escuela y un día, cuando la niña vuelve a casa, Mora le pega a Laura salvajemente. 

             Hay una inundación en la escuela en pleno invierno. Laura pasa muchas horas con los pies en el agua helada, ayudando a salvar a las más pequeñas. Cae enferma de los riñones con grandes dolores. La madre se la lleva a su casa pero no se recupera.

              Laura le dice a su madre: "mamá, la muerte está cerca, yo misma se la he pedido a Jesús. Le he ofrecido mi vida por ti, para que regreses a Él". Le pide que abandone a Mora y se convierta. Ella le promete cumplir su deseo.

             Entra en agonía y dice: "Mamá, desde hace dos años ofrecí mi vida a Dios en sacrificio para obtener de ti que te separes de ese hombre y vivas santamente". Mamá: ¿antes de morir tendré la alegría de que te arrepientas, y le pidas perdón a Dios y empieces a vivir santamente?

"¡Ay hija mía! Exclamó doña Mercedes llorando, ¿entonces yo soy la causa de tu enfermedad y de tu muerte? Te lo juro ahora mismo, desde hoy ya nunca volveré a vivir con ese hombre. Dios es testigo de mi promesa. Estoy arrepentida”.

               Desde aquel momento el rostro de Laura se torna sereno y alegre. Ha cumplido su misión en la tierra. Recibe la unción de los enfermos y el viático. Besa repetidamente el crucifijo. A su amiga que reza junto a ella le dice: ¡Que contenta se siente el alma a la hora de la muerte, cuando se ama a Jesucristo y a María Santísima! Lanza una última mirada a la imagen de la Virgen que está frente a su cama y exclama: "Gracias Jesús, gracias María", y muere dulcemente. Era el 22 de enero de 1904.